
Hace años me incorporé a un programa de tele que prometía, de esos proyectos que piensas que tiene truco: presupuesto alto, equipo curtido y productora con experiencia.
El proyecto solo tenía un pero, y era el tiempo de arranque. Me pidieron que fuera casi de inmediato, pero como teníamos el apoyo de la cadena para ir afinando sobre la marcha, no vi problema.
El día que empezamos iba tenso, no acababa de creer que todo fuera idílico.
Me meto en harina y llega la primera reunión con la dirección de la productora.
– Creo que llegamos, dije solemne, estamos con el contenido de los 3 primeros programas e incluso con los guiones
– ¿Guiones? ¿Para qué quieres guiones? Me dice quien me había contratado
– ¿Hablas en serio? Le digo, todos los presentadores de este país leen un guion
Me mira con cara de pocos amigos y dice
– Nosotros en 12 años jamás hemos hecho un guion
Inicio una mueca que pretende ser una sonrisa y contesto
– Pues lleváis 12 años haciéndolo mal
He de reconocer que el finiquito fue una auténtica birria, pero confirmó mi idea: que se haya hecho toda la vida de la misma forma, no quiere decir que se haya hecho bien.
Sé crítico, siempre, y más aún si todo va bien.
Aquí puedes conocer unos señores críticos con el marketing de contenidos. Críticos, que no cotillas.
Imagen de The New York Public Library de Unsplash