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Si te digo que hay un método para conseguir visitas y ventas, y que además de hacer estas dos cosas, este método aporta a tu marca notoriedad y autoridad, pensarás que te voy a proponer algún tipo de truco que regala viajes gratis o cupones de sartenes.

Sigo. Este método, del que de momento no te digo el nombre, y pese a que consigue los grandes resultados que te he mencionado, está al alcance de cualquiera. Solo requiere de una silla, un papel y un boli.

Ahora sí, ¿eh? Ahora sí que piensas que hay algo turbio en todo esto.

Turbio o tonto, como el anuncio de Media Markt, ¿te acuerdas? «Porque yo no soy tonto». ¿No me digas que no se te metió en la cabeza y lo has repetido decenas de veces?

Los señores de Media Markt tuvieron una idea muy buena para conseguir ventas. No hablaron de sus productos ni de sus descuentos, no nos explicaron las ventajas de comprar en sus tiendas. Hicieron una cosa mucho más sencilla que es ponerse en el lugar del que compra.

Cogieron un papel y un boli, se sentaron en una silla y se preguntaron ¿qué es lo más importante para un comprador? ¿Qué es lo que pasa por su cabeza cuando va a comprar un lavavajillas o una lavadora? Y llegaron a una conclusión y es que nos marean con características y con descuentos, y además siempre tienes la sensación de que te hacen el tocomocho, de que te has llevado algo que no necesitabas y más caro de lo que pensabas gastarte.

«Porque yo no soy tonto» es una fórmula para que el comprador se sienta entendido, entre iguales, y se decida por una marca concreta cuando compre. Y encima, el mensaje tiene un barniz de humor y provocación.

Todo esto que te cuento es obvio, hasta mi hijo pequeño te dirá «claro, dale al cliente lo que quiere». Pero lamentablemente, debe haber algún mecanismo desconocido que hace que las cosas se tuerzan, y lees y ves contenidos que hablan de lo grande, de lo moderna y de lo multidisciplinar que es una empresa y los productos que vende, y siguen olvidando lo que quiere el verdadero protagonista, que no es ni más ni menos que el visitante.

El «método mágico» del que ahora te desvelo el nombre, se llama marketing de contenidos y tiene la mala suerte de estar en boca de todos pero mal utilizado. «El contenido es el rey», explícame tú qué quiere decir esto. Porque para empezar, ¿qué es un contenido?

Cualquier cosa que resuelva un interés o un problema de un usuario, eso es un contenido. Y los usuarios leen, ven o escuchan. Y no les gusta hacerlo siempre de la misma forma ni en el mismo sitio, lo que exige coger otra vez la silla, el papel y el boli y pensar ¿cómo debo comunicar mis mensajes para que el visitante se sienta entendido? ¿Un blog con recetas? ¿Un videotutorial? ¿Un famoso que te explique que las zapatillas pesan 206 gramos y que casi corren solas?

Queda raro decirlo, pero en Megamedia que es donde trabajo, empezamos las cosas por el final, es decir, por el usuario, y desde ahí retrocedemos hasta la empresa. Obvio sí, pero no usual.

Si quieres que comentemos este recorrido inverso o cualquier cuestión utiliza el formulario como gustes. Mientras tanto voy a por la silla, el papel y el boli.

Por cierto, mi reconocimiento más sincero a Walter Schmidt, alma mater de la campaña de Media Markt, una persona brillante.


 

 

 
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