
El ocio ha cambiado mucho en estos últimos años. Me refiero al ocio nocturno.
En mis tiempos quedabas sobre las 9 de la noche y a partir de ahí empezaba el lío. Ahora, a las 9 de la noche, es que no han encendido ni las planchas para el pelo.
Lo que no ha cambiado es el “tirafichas”, seguro que en tu grupo de amigos hay uno.
El tirafichas dispara a todo lo que se mueve, le da lo mismo alto, rubio o erasmus. Ojo, que hay tirafichas guapos de revista, pero a pesar de ello sus resultados, de media, son pobres.
Con el tiempo he podido entender el porqué de su fracaso aunque el tirafichas sea un pivón.
Emoción y acción. Ese es el orden correcto en el que debes trabajar en la cabeza de tus clientes.
No puedes generar una reacción si antes no has conseguido emocionar, si no has revuelto la cabeza de tu objetivo.
El tirafichas actúa justo al revés: se obsesiona en la acción y olvida la emoción.
Esto se queda en una anécdota de hormonas adolescentes hasta que lo ves aplicado en algunas estrategias de contenidos.
Suscríbete, justo lo que necesitas, la mejor oferta… y tú deseando que te emocionen para dejarte llevar.
Aquí contenidos que venden pero sin tirafichas, al menos que yo sepa.
Imagen de Amanda Jones de Unsplash