
Llevo 29 años casado, con la misma mujer, y aunque la cifra suena a condena no lo es.
Susana –ella- nunca me había visto en el trabajo hasta el coronavirus, en que estamos teletrabajando desde el salón.
La notaba a mi lado como con caras raras, hasta que hace unas semanas me lo soltó a bocajarro:
– A mí no me tratas igual de bien que con los que hablas todo el día
– Ya Susana, pero es que son clientes
– Pero es que casi prefiero ser cliente y que ellos se casen contigo
– Pero mujer…
– Ahora me explico muchas cosas. A ellos les preguntas por la familia y te ríes a carcajadas, y hablas un montón con cada uno. Hacía años que no te oía tantas palabras seguidas. No me extraña que llegues a casa como un zombi, normal, cuando llegas a casa ya no te quedan palabras
-Qué exagerada eres de verdad
-De exagerada nada, eres un muermo
[Se oye el chirriar de una silla y un portazo]
Puede sonar raro pero tras esta conversación me vino a la cabeza la captación y la fidelización. Y pensé, has olvidado el abc de las ventas, debe de haber un equilibrio entre ambos procesos, como bien explicamos a nuestros clientes en Megamedia.
-¡Susana! Qué guapa estás hoy, oye que digo que voy a reservar en…
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