
Trabajando en televisión aprendes mucho del ser humano y de sus miserias. Me refiero al ser humano compañero. El ego es una mochila pesada y la tele dispara los egos.
Y cuando más se aprende es cuando las cosas van mal. Si estás en un programa que no funciona, se empiezan a buscar culpables hasta en la nevera. Hay un halo negro que sobrevuela el ambiente y se acaba el buen rollo.
Una de las soluciones en estos casos es tirar de máxima televisiva: “Hasta que no tienes un enemigo, no eres nadie”, y te pasas el día con el micro metiendo el dedo a la gente en todos los ojos –todos- a ver qué ocurre.
En los negocios digitales también a veces te meten el dedo en el ojo, pero en este caso sin buscarlo. Envías la newsletter y llueven las bajas. Y te asustas, pero en ese mismo envío, empiezan a entrarte formularios de petición y mensajes de que eres la solución a todos los problemas del mundo.
Hay un automatismo secreto que expande el odio y el amor en el email marketing, y además van juntos. El mismo día que tu lista duplica bajas, duplicas conversiones. O triplicas.
Este automatismo solo se cumple si lo que envías se abre, se lee, completan la lectura y clican donde hay que clicar. No es fácil, requiere conocer las teclas que lo consiguen.
Somos expertos en teclas en Megamedia, no en cualquiera tecla, solo en las mayúsculas.
Y aquí puedes preguntarnos cómo lo hacemos.
Imagen de Valerio Errani de Pexels