
Seguro que has visto en los créditos de un programa de televisión la figura del productor ejecutivo. Igual te imaginas a alguien engominado, con un traje impecable y un fajo de billetes sujetos con una goma. Bien. Te confirmo que estás equivocado.
El productor ejecutivo, en esencia, es quien hace el molde de un programa. Tienes que convertir un montón de folios en algo vivo, que haga reir o llorar, en algo que emocione.
Hay momentos muy duros cuando el molde no sale. Te llama la dirección de la cadena y te dice con cariño: tenéis hasta el viernes para levantar la audiencia u os vais a casa. Y aquí, es clave la coherencia entre lo que dices y lo que no dices.
Puedes reunir al equipo y exponer la situación de manera transparente. La otra alternativa es no sembrar la duda, decir que todo va bien y seguir trabajando.
Elijas lo que elijas, vas a emitir mensajes que van más allá de tus palabras. El gesto contenido, las manos, lo que no mencionas, todos llevan más verdad que las palabras que dices.
Los clientes de Megamedia tienen una bonita forma de decirnos que les gusta nuestro trabajo, y sin decir ni mú. Siguen con nosotros y crecemos con ellos en servicios.
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