
Imagina que quieres grabar un vídeo donde presentas tu último modelo de cafetera, la Rosalía de las cafeteras, donde te juegas mucho con la que está cayendo.
Decides contactar con una productora para grabar el vídeo. No es requisito imprescindible que la productora cuente con un set para la grabación, ellos podrían a su vez buscar un proveedor que lo tenga. Cierto que siempre se cumple la Ley de Murphy, y cuando vas a un sitio que no es el tuyo, siempre falta un conector.
Ahora supongamos que eliges bien
Supongamos que eliges a una productora que mantiene unas instalaciones limpias, son restos de comida y botellas por el suelo y donde sus trabajadores incluso están dados de alta.
Llega el día de la grabación y empiezas por ver un control de realización con muchos botones. Focos de iluminación de todo tipo, un monitor para leer el guion, una realizadora, un señor que pone micrófonos, un maquillador, auxiliares para mover cosas y tres operadores de cámara, pero te das cuenta que uno de ellos es feo, pero no un poco, sino muy feo.
Te preguntas ¿Puede un operador tan feo estropear el vídeo?
Y sigues viendo gente, como a una directora que explica al presentador el guion mientras gesticula; y a un señor que prepara el catering para cuando todo acabe.
Dime tú, con todo lo que te juegas, si no te quedas más tranquilo con tanta gente en el ajo.
¿Necesitas un vídeo que funcione y te deje dormir tranquilo?
Pasa por el enlace y busca un hueco en mi calendario para hablar sobre vídeos. Si no quedan es que se te han adelantado.
Imagen de El Jueves