Hace unas semanas Netflix ha publicado los datos de audiencia 2023 de las más de 18.000 series y películas que tiene en su catálogo.
Aranda de Duero en Burgos, Martorell en Barcelona y Villaviciosa de Odón en Madrid, tienen 18.000 habitantes. Lo digo para que sepamos dónde nos movemos.
Netflix tiene la mayor audiencia mundial de streaming con casi 250 millones de suscriptores, le siguen Amazon Prime Video con 200 millones, Disney+ con 162 y Max, que es la fusión de HBO y Discovery+, con 97,6 millones de suscriptores.
¿Qué tienen que ver todos estos millones de suscriptores con un negocio de calderas, una imprenta gráfica o un hotel en la sierra?
Nada.
Hablan de millones como si fueran pipas. Los negocios en España, los negocios reales, están a años luz de llegar a millones de nada.
Ahora, no hay duda de que Netflix maneja de forma astuta la atención de la gente, eso por lo que peleamos todos, y de su informe de audiencias podemos sacar conclusiones para aplicar en la digitalización de los negocios de los que somos mortales.
Voy.
La primera conclusión es que las novedades siempre encabezan las audiencias ¿Raro? Para nada, vendes más de lo último porque incorporas mejoras que antes el producto no tenía. Si tu negocio tiene cero innovación estás obligado a comunicar lo que tienes, pero de otra forma. Eso, o el olvido.
La segunda es que el 45% de los visionados proceden de producciones que no son de Netflix, como es el caso de Breaking Bad. El dato confirma las ventajas de la colaboración. No puedes hacerlo todo bien, a veces es mejor la mitad de algo que el 100% de nada.
La tercera, bueno, a partir de la tercera las dejo para los suscriptores de Susana La Flamenca. Imagina qué aburrido si todos sabemos lo mismo.
