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I HM Corre Por la Vida

Domingo 23 de Mayo de 2010. Buen día para correr. El cielo tiene un color azul precioso, ese azul que hasta venir a Madrid no sabía que existía. La temperatura es de momento suave aunque todo apunta a que más adelante, el calor será sofocante.

Hoy no es una carrera cualquiera. Este I HM Corre por la Vida del Hospital Montepríncipe va a ser el estreno de mi amigo Jesús. Vamos a correr juntos su primera popular de 10.000 y estoy con mucha ilusión. Jesús tiene dos características clave para ser un buen corredor: es duro como una piedra y además es buen tio. Tiene una tercera característica y es que es un capullín, pero esa no aporta mucho a las carreras.

A eso de las 9 menos cuarto Jesús y su tropa familiar nos recogen en casa. Vienen cuatro a los que yo añado a Mikel, que ya sabeis que aunque no corre, el tio habla de los ritmos de carrera (de los mios y sobre todo de los de Gebreselassie) con un conocimiento que da miedo. Vamos todos juntos hacia Boadilla, debemos recoger los chips y no hay tiempo que perder.

Llegamos pronto al parking del Hospital. La organización ha tenido a bien que los corredores podamos usar el parking sin pagar. Hay cierto embotellamiento pero con un par de chekas encontamos sitio. Nada mas bajar del coche nos encontramos con compañeros Kamparredores. Entre otros está Edu Chatarras, séptimo clasificado en la Maratón del Sahara de este año.

Recogemos los chips y decidimos calentar. Decimos adios a la familia y les indicamos que estén atentos, que no se distraigan porque nuestra intención es hacer sub 30 😉

Hacemos como un par de kilómetros por una zona muy bonita de arbolado,  es una zona preciosa para entrenar. Se acerca la hora y vamos hacia la salida.  Jesús tiene la cabeza a punto de estallar y no por el calor sino porque llevo 2 kilómetros haciendome el interesante con consejos runneros de esos que no sirven para nada si no los has vivido en primera persona.

A las 10 dan el pistoletazo y como me pasa siempre, estamos a cola de pelotón. La gente va francamente lenta, empezamos a subirnos por las aceras y los arcenes, con tanto corredor nos cuesta coger el ritmo y nuestra intención es rodar a 5 min el kilómetro. Hacemos un par de kilómetros y ya nos cruzamos con la cabeza que está de vuelta. Gritos de rigor y seguimos a lo nuestro.

Sin mayores incidencias completamos en tiempo los 4 primeros kilómetros por debajo de 5 min/km. Ahora es cuando abandonamos el asfalto y nos metemos en la parte de campo del circuito. La zona es muy bonita pero el camino es tan estrecho y con tanta gente que no podemos mantener el ritmo. Vamos adelantando como podemos hasta llegar al avituallamiento en el kilómetro 5. Ligeros sorbos y encaramos la parte mas dura, son 3 kilómeros hacia arriba por una zona de tierra y arena, arena en la que es dificil correr. Más tarde nos enteramos que Pichi, compañero de Strands, ha intentado volar sin motor en esta zona,  afortunadamente con daños superficiales. Se hace dura la arena pero vamos alegres de ritmo y me siento pletórico de sensaciones. Que sea la primera carrera tras Mapoma supongo que también ayuda. Seguimos pasando gente a saco. Pienso de nuevo, lo atrás que hemos debido salir por la cantidad de tráfico.

El 7 nos cuesta un poco mas. Jesús aguanta como un campeón. Miro de vez en cuando para atrás pero va como una moto. Acabamos la subida sobre el 8 y empezamos el descenso hasta la meta. Hablo con Jesús, ¿cómo vas? «bien, bien», me dice. Veo que tiene buena cara y que no está mas desencajado que lo que debo estar yo. Recuperamos un poco y le digo que en cuanto empecemos el último, vamos a saco.

Salta el 9: 4:30. Ya se oye el speaker en meta ¿Vas bien Jesús? Me dice que si y decido apretar. Bajamos a saco este último kilómetro. Seguimos pasando a gente cuando ya divisamos el arco. Nos ponemos en paralelo hasta pasar por meta. ¡Bien! 48:52, magnifico tiempo para un primer 10.000 con un terreno nada propicio.

Tras la carrera saludos con los amigos de Strands: Claudio, Freddy, PacoRon, Pedrosa… y el gran Fabian. Risas en los sorteos de regalos y vuelta a la civilización con la sensación de haber disfrutado de un gran dia de carrera.

A Jesús -la flecha de Paracuellos desde hoy- le hace gracia la jerga de los corredores. No se me ocurre mejor forma para acabar esta crónica que usar una de esas palabras runneras que le vienen al pelo: ¡Makinón!