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Efecto Play

 

Tengo una amiga nacida en Granada, vivida en Madrid y casada en Bilbao que tiene una teoría sobre los hombres que me gustaría compartir con vosotros. Ella denomina a su teoría el “efecto Play”.

¿En qué consiste este efecto?

Mi amiga B, que es como la llamaré desde ahora, mantiene que a medida que pasa el tiempo los hombres entramos en una crisis en espiral. Es decir, cuanto mayores nos hacemos, en más crisis entramos. Esta crisis, cuyo inicio suele ser alrededor de los 40, tiene tres síntomas fundamentales:

– El primero es ponernos a hacer deporte como posesos, y lo que es peor, a mirarnos al espejo tras cada entrenamiento. Este primer síntoma puede alcanzar valores extremos llegando al exhibicionismo, sobre todo, con las compañeras de trabajo y puede alcanzar su cenit con las becarias. “¿Qué? ¿Has visto que tableta me está saliendo?”  A lo que la becaria suele contestar: “Tápate Arturo, toro, que vas a coger frío”.

– El segundo síntoma es el autismo. Cuantos más años, más autista. Pueden colocarnos durantes horas en el mismo sitio, mirando al infinito y sin que emitamos un solo sonido. Bueno ninguno no, podemos expresar opiniones interesantes tales como: “¿Qué has dicho?”, “¿Ah, si, eh?”, «¿Verde? ¡Qué bonito!» y “Pues vaya”.

– La tercera, que es la que da nombre al efecto, es que los hombres, a medida que envejecemos, sólo respondemos a estímulos que provienen de la tecnología. Mi amiga B expone: «dale a un cuarentón un manos libres para el coche y estará leyendo las instrucciones y programándolo sin desfallecer durante noches enteras. Regálale un portátil con tarjeta Wifi y buscará y se conectará a todas las redes wireless del universo incluidas las de las consolas de cualquiera que pase por la calle. Pero si deseas hacer de él lo que quieras e incluso que ponga una bolsa nueva de basura sin que tu le digas nada, regálale un iPhone (a ser posible el  3Gs con 32 Gg)».

Según B, los cuarentones sólo somos agradables, atentos e incluso divertidos ante cualquier cosa que tenga la tecla “Play”.

No voy a manifestar mi opinión sobre el efecto y su teoría porque creo que no hay por donde cogerla. ¿Efecto “Play”? ¿Qué has dicho? ¿Ah, si, eh? ¿Verde? ¡Qué bonito! Pues vaya.