
«Pero este presupuesto que nos habéis pasado ¿Para qué es? ¿Para los Goya? Jajaja”.
Esta es la respuesta de alguien a quien pasamos un presupuesto para un vídeo corporativo y que ha resultado ser, desde el principio, un tío muy gracioso. Tanto, que no vamos a hacerle perder ni un minuto más para que así pueda preparar su propio festival de la comedia.
En lugar de ser yo, te dejo que sean los señores suecos quienes te cuenten qué pasa cuando haces un presupuesto ajustando el precio en lugar de pensar en el resultado.
Los suecos sí, los señores cuadriculados del país de Ikea.
El Karolinska Intsitutet de Estocolmo se dedica a hacer investigación médica y en especial a estudiar la leucemia, para lo que llevan un seguimiento de muestras de pacientes desde hace 30 años. Para que veas la importancia del Instituto piensa que es sede de la Asamblea Nobel, es decir, tienen el encargo cada año de seleccionar al ganador del premio Nobel de fisiología o medicina.
Las muestras que estos señores utilizan para los estudios se dejan en depósitos refrigerados con nitrógeno líquido, a una temperatura de -190 °C.
Por causas que todavía no se han aclarado se produjo un fallo de alimentación en 16 de los depósitos refrigerados, que aunque pueden estar cuatro días desconectados estuvieron cinco, al coincidir con unos días de vacaciones. Matti Sällberg, decano del campus dijo: «Pasó posiblemente en el peor momento que se pueda imaginar en Suecia”.
Se ha abierto una investigación interna en el Instituto y todo apunta a que ha fallado un sistema del que nadie estaba pendiente.
El coste económico de esta pérdida es brutal. The Guardian lo estima en 43 millones de euros, pero la verdadera perdida es científica porque décadas de investigación han ido a la basura. Todo lo realizado en el pasado, no vuelve.
Los suecos también te pueden confirmar que en una producción audiovisual deben estar en sintonía multitud de factores. Por parte de la marca, de las agencias que intervienen, los técnicos, los transportistas, las instalaciones, los actores si los hay.
Y cuando en plena producción todo el mundo está entregado en cuerpo y alma es muy habitual que se haya olvidado algo. No me refiero a que te olvides de una cámara, de hacer copias del guion o de que no hayan maquillado al CEO, me refiero a que cuando todo fluye, falta un cable, y sin ese put o cable no se puede seguir.
En nuestro caso, cuanto esto ocurre, uno de nuestros productores se acerca al set con un maletón, lo abre, y con esa expresión distante y sombría que tienen todos los productores pregunta “¿Qué tipo de cable necesitas? ¿Triax, coaxial, HDMI, XLR, SDI, RCA, BNC, USB2, USB3, USB4, micro USB?
Como te puedes imaginar, que el cliente duerma tranquilo, tiene un precio.
Pero en concreto ¿De cuánto hablamos?
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