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ASÍ DETECTAS SI UN CLIENTE TE ESTÁ MINTIENDO

Imagina una mandarina pelada.

Y ahora imagina la Tierra.

Cada uno de los gajos de una mandarina viene a ser lo mismo que cada uno de los 24 husos horarios que tiene la Tierra, y a cada huso le corresponde una hora.

En el mismo gajo están Reino Unido, Portugal, las Islas Canarias y la mayor parte de la península española, a todos nos corresponde la misma hora natural y así estuvimos hasta 1940.

En 1940 Franco se puso creativo y decidió cambiar la hora de España para complacer a Hitler durante la II Guerra Mundial. En lugar de regalarle una figura de Lladró o un caballo jerezano, a Paco no se le ocurrió otra cosa que cambiar todo el horario a un país, a palo seco, sin que Matías Prats insistiera en eso de que mañana a las 2 serán las 3.

España no fue el único con cambios en su horario. Francia, Holanda, Bélgica y Luxemburgo también lo hicieron, pero ellos obligados por la ocupación. Cuando acabo la guerra todos volvieron a moverse en función de sus intereses, excepto España.

De cómo acabó la guerra para los Alemanes y de cómo acabó Hitler no hace falta que comentemos nada.

El resultado para España es que 80 años después vivimos en un horario donde la luz natural no coincide con las horas laborales, lo que tiene consecuencias sobre la eficiencia energética, el sueño y la forma de vida. Y todo por agradar.

Ay amigo, cuando en un negocio haces las cosas pensando en complacer al que tienes enfrente acabas haciendo lo que no quieres y hasta lo que no sabes.

Si eres pequeño es muy jo dido decir no. La teoría nos la sabemos todos, pero cuando tienes que pagar autónomos empiezas a pensar que tampoco hay que ponerse tan exquisitos, que ya habrá tiempo de descartar clientes.

En defensa de los pequeños te diré que también los grandes se han metido en el berenjenal que no deben. BIC Underwear era una línea de ropa interior desechable, igual que sus bolígrafos y mecheros; Pepsi Crystal, una Pepsi transparente o Heinz EZ Squirt Ketchup, un ketchup en colores brillantes verdes y morados, pensado para los niños. Todos ejemplos de desastres.

¿Por qué pasa esto? Muchas veces por preguntar, preguntar puede ser el camino directo al corredor de la muerte. Tú allí sentado, esperando la inyección letal del concurso de acreedores mientras que el que ha pedido el kétchup verde y morado está en su casa viendo un partido de la Champions.

Existen varias alternativas para contrastar si detrás de lo que dice un cliente hay chicha o se le ha ido la pinza, y una de las formas de identificarlo es hacerles que paguen por opinar.

¿Cómo???

Que paguen por opinar, y es de lo que hablo a los suscriptores de Susana La Flamenca.