
Cuando llegué a vivir a Madrid me eché un amigo que medía 190 y pesaba 100 kilos. Los dos éramos de fuera y juntos empezamos a conocer gente. Mario era un tío castellano, muy de tierra y hablaba lo justo. Yo hablaba por él y por mí , y nos convertimos en una especie de pareja artística a la que invitaban a fiestas.
Nada más llegar al sarao se dirigían a los 100 kilos de Mario: ”¿Qué tal Madrid? ¿Es muy diferente a Bilbao?”. Mario, sin cambiar el semblante decía: “El de Bilbao es éste” señalándome a mí.
Nadie esperaba que mi cuerpo de langostino fuera el de un tío de Bilbao. Es que lo que ves por fuera te puede engañar.
A nuestros clientes de influencers les hacemos mirar hacia dentro. Están preocupados por el número de seguidores, insisten en sumar, y nosotros cabezones con que hay que medir la conversión respecto a un objetivo.
Antes de elegir un influencer hay que comprobar si se adecúa a los valores de la marca, la distribución de seguidores entre hombres y mujeres, edades, si son o no de España, múltiples factores que no se reflejan con un número.
Si cuidas estos detalles recibes de clientes mensajes como este:
“Aprovecho el mail para decirte que el contenido ha gustado muchísimo».
No hay mejor premio a nuestro trabajo.
Si buscas influencers que convierten, lo tienes muy cerca. A un clic.
Influencers que influyen
Imagen de capitaltheatres.com