
Ya sabes que yo empiezo mis publicaciones contando una historia que te lleva no sabes dónde. Mejor dicho, ya sabes dónde te llevo. A la venta.
¿Todas las historias sirven como hilo conductor para vender?
Sí y no.
Y aquí viene el truco que mejora el resultado de mis publicaciones.
Nos gustan todas las historias, pero las que de verdad atrapan, son las que evocan sensaciones que ya has sentido antes.
Un ejemplo es cuando ves la tele y un invitado te hace sentir vergüenza ajena. Fíjate en el detalle “sentir” vergüenza ajena. Hasta puedes ponerte rojo sentado en el sofá. Lo pasas tan mal porque te has trasladado donde está la situación y realmente notas las miradas sobre ti.
Esta sensación es clave para que la historia funcione. Tienes que llevar al señor a un sitio que le resulte conocido, creíble.
Funciona hablar de hijos, de impuestos o de madrugar los lunes. Pero si te hablo de hormigoneras para bricolaje no te llegará, aunque 3 emires de Dubai me ayuden a mezclar la arena mientras Fernando Alonso dirige la operación con su nueva nariz. Te hará sonreír, pero no te llevo.
Conseguir estos lugares comunes es clave también para tu social media.
Igual te interesa ver cómo trabajamos las comunidades sociales, que es muy diferente a tener likes.
¿Cómo pueden usarse las historias para generar comunidad?
Imagen de Tatiana Zanon de Unsplash