
Te sitúo. Entras en mi web. Ves a un señor calvo y con gafas. Echas un vistazo para ver qué te ofrezco. Con los textos y las imágenes te haces una primera idea. Decides conocer más y vas a “Sobre mi”. Lees: “Josu Aurrekoetxea nunca llegó a ejercer como economista, de hecho, ya en sus últimos años de Universidad tuvo clara su vocación emprendedora.”
¿Te imaginas que alguien que quiere que le conozcas habla de él mismo en tercera persona? Pues no imagines porque sigue pasando.
No hace falta insistir más en que se vende por confianza. Es la clave de toda venta, y la confianza se gana con un lenguaje directo, claro, en el que se establece una comunicación, porque no es lo mismo hablar que comunicarse amigo mío. ¿Cómo puedo sentirme a gusto con alguien que habla de sí mismo como si fuera el BOE?
Cómo escribir buenos textos
El lenguaje directo no es un camino único, varía con el sector, la empresa y las personas. Ahí es donde debes aplicarte. Tienes que empaparte del lenguaje, de los códigos. Entiende también el contexto, el contexto modifica los significados.
Cuida los textos de tu web. Todos. Dirígete a tu usuario y establece una comunicación donde él esté cómodo. Y venderás más, te lo aseguro.
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