
Legumbres, arroz y pasta. Estos son los productos que más se han vendido en el apocalipsis coronavirus según publica Nielsen. Poco glamour para el final ¿no?
Cuando nos vemos en peligro recurrimos por instinto a lo que nos va a permitir sobrevivir. En el caso de las legumbres puede parecernos una elección lógica, pero todos los días tomamos decisiones similares. El responsable de ello es el cerebro reptiliano.
Nuestro cerebro se compone de tres sistemas: reptiliano (básico), límbico (emociones) y neocortex (inteligencia), que se han ido construyendo uno sobre otro por nuestra evolución. Son independientes pero siguen una jerarquía liderada por el reptiliano, Aunque no nos demos cuenta, sus respuestas son instintivas reflejas y directas.
Cerebro reptiliano y marketing
Hay que satisfacer al cerebro reptil para cubrir las necesidades ocultas de la persona. Para ello hay que trabajar sobre los códigos que activan este sistema: dominación, control, trascendencia, exploración, libertad, placer,pertenencia, reto, unión de la tribu, seguridad y reconocimiento.
Elige algunos de estos aspectos y elabora tus contenidos para que el usuario sienta cubierta su necesidad reptiliana. Apacigua sus instintos incluso sin que se dé cuenta.
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