He de reconocer que estoy sorprendido y además lo estoy por varios motivos. Para no liar el asunto y evitar extenderme en oscuros razonamientos, voy a resumir mis múltiples sorpresas en dos puntos (sé que esto de resumir en dos no es nada original y que el mismo Dios lo hizo hace ya muchos años con los mandamientos, pero es que hoy no me veo con “talento” suficiente…).
El primero de los dos puntos-resumen de mis sorpresas es la construcción misma de éste blog. Llevaba tiempo dándole vueltas pero no me decidía. Al final, y supongo que embriagado por el calor estival, me caliento y voy y cuelgo el blog. Días después y semanas después aún me interrogo como ser humano: ¿qué cojones haces tú publicando tus miserias?
Pero mi sorpresa no queda ahí, y ahora paso al segundo punto-resumen. Lo bueno es que encima hay gente que lo lee. ¿Comorrrr? Si, si, que digo que encima hay gente que lo lee. ¡Me parto! Amigos, compañeros todos, y yo me pregunto: ¿qué cojones hacéis leyendo mis chorradas? Desde luego ya lo tenía claro cuando en la playa veo algunos trajes de baño pero ahora lo confirmo: hay gente con un gusto muy raro.
Enardecido por los cuatro iluminados que me han leído, algunos de los cuales incluso me han solicitado nuevos posts, he decido retomar mi actividad bloguera e intentar dar continuidad a este mi humilde espacio.
Como aperitivo os dejo un enlace a otra de esas perlas que los que me conocéis sabéis me apasionan (gracias a la lectora Mercurio que fue quien me puso sobre la pista).
Tened cuidado ahí fuera.
