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Estrategias de resolución de conflictos

Hace años tuve un Presidente que nos repetía a menudo: “a los clientes hay que regarles todas las mañanas, igual que a las plantas”. Lo que no nos dijo es que también hay que podarles, porque si no van a consumir mucha más agua y abono del que necesitan. Puede parecer tajante, pero creo que es una realidad.


No son sanas las relaciones cliente-proveedor en las que se pide y se pide, y el proveedor concede y concede. Nunca acaban bien porque además, en estas relaciones, con el tiempo acaban mezclándose lazos personales. Se “tira de confianza” para conseguir más en lo profesional.


Al final, se acaba el cliente en lo profesional, y se queda un agujero en el pecho en lo personal.


¿Dónde está el límite? Pues en lo que se acuerda y firma. No se me ocurre mejor forma de ayudar a tu cliente que mantener esta máxima, ya que va permitirle entender la magnitud de sus necesidades reales y en qué costes puede incurrir.


Creo que hay una norma que, al menos, a mí me ayuda. Si dudas de lo que haces por el cliente, es que ya estás haciendo lo que no debes.


¿Habéis vivido alguna vez una situación parecida? ¿Qué técnicas utilizáis vosotros para la resolución de conflictos con los clientes?


Imagen de Akil Mazumder de Pexels